Pulgas y Garrapatas

Lunes, 15 Septiembre   

Hablamos de dos parásitos externos que se alimentan de sangre por picadura de nuestro perro y gatos. Llevan miles de años sobre la tierra y su gran éxito evolutivo reside en no ser percibido; realmente no se llega a notar su picadura, antes de introducir su boca que es como un estilete depositan una pequeña cantidad de saliva que tiene propiedades anticoagulantes y anestésicas locales que insensibilizan el punto de inoculación por el que introducen su aparato chupador, de esta manera no realizan ningún daño.

Pero con buen juicio me diréis: “ya, pero los perros con pulgas se rascan y así nos damos cuenta, con lo cual eso de que pasan desapercibidos” Sí, es cierto pero esto ocurre en algunos perros, sólo en los que tienen alergia a la saliva anticoagulante de estos parásitos, mientras que en lo que no la tienen es difícil percibirlo. Sin embargo, el gato rara vez tiene alergia a la picadura de la pulga, en origen, es un parásito del gato, no del perro, lleva miles de años sobre el gato (evidentemente no sobre el mismo), y sobre el perro apenas 100.000 años. El fenómeno de intercambio apareció a raíz del proceso de domesticación que provoco la convivencia entre perros y gatos. Como conclusión, la pulga no ha tenido tiempo de adaptarse a vivir sobre el perro, ya que el objetivo de todo parásito es poder vivir de su huésped el mayor tiempo posible sin ser percibido, y además sin causarle un daño extremo que llegue a causarle la muerte.

Al margen de estas ideas terribles, debe reinar la calma, y no debemos comenzar todos a rascarnos como si siete familias de pulgas estuvieran sobre nuestra espalda, ellas nunca nos elegirían a nosotros, los humanos no somos agradables, quizás el perfume, los baños diarios, el desodorante o la ausencia de pelo en el cuerpo. La realidad es que pudiendo elegir es mucho más confortable nuestro peludo amigo.